Lunes a Jueves: 8:00 – 22:00 | Viernes: 8:00 - 15:00

Fisioterapia invasiva en Granada

Cuando el tratamiento manual no es suficiente, usamos técnicas avanzadas para aliviar el dolor

La fisioterapia invasiva es una técnica que permite actuar con mayor precisión sobre la lesión, generando una respuesta biológica local que acelera los procesos de reparación del cuerpo.

Intervenimos directamente en el tejido afectado para acelerar tu recuperación.

En Kivnon Fisioterapia contamos con fisioterapeutas especializados en técnicas invasivas como la EPI® (Electrólisis Percutánea Intratisular) y la punción seca, que aplicamos tras una evaluación profunda y siempre con criterio clínico.

Fisioterapia Invasiva

La fisioterapia invasiva es ideal para….

  • Tendinopatías crónicas (rotuliana, aquilea, epicondilitis, manguito rotador…)
  • Contracturas profundas o miofasciales
  • Lesiones musculares resistentes a terapia convencional
  • Fasciopatías plantares
  • Síndromes de atrapamiento neural
  • Cicatrices que generan dolor o pérdida de movilidad
  • Lesiones postquirúrgicas o cronificadas

¿Por qué aplicar técnicas invasivas?

Usamos ecografía en tiempo real para guiar el tratamiento con precisión y minimizar riesgos.
El tratamiento correcto empieza con un diagnóstico preciso.
Porque algunos tejidos no responden al tratamiento manual tradicional

Porque permiten acortar tiempos de recuperación

Porque actúan directamente donde está el problema

Porque mejoran el control neuromuscular y reducen el dolor con precisión.

¿Es doloroso este tipo de tratamiento?

Puede generar molestias breves durante la aplicación, pero los beneficios en dolor y movilidad suelen notarse rápidamente.

¿Estas técnicas sustituyen a otros tratamientos?

No. Son una herramienta más dentro de nuestro enfoque integral. Se aplican cuando están clínicamente indicadas.

¿Cuántas sesiones se necesitan?

Depende de la lesión y la evolución del paciente. A veces se complementa con terapia manual o ejercicio terapéutico.

¿Requieren reposo posterior?

En algunos casos sí, aunque normalmente se puede seguir con vida activa adaptada.